LA LLUVIA
Precedidas del rayo y su fulgor
acompañadas del fragor del trueno
reclamando rienda y largando freno,
de las nubes brillaba el resplandor
Fuertes lluvias mitigan el calor,
cayendo sin cesar sobre el centeno,
erosionan los surcos del terreno,
nutriendo el recio rio roncador.
Pobre riqueza la del campesino,
que busca el acomodo a su destino
sin jamás reposar de su tarea,
que en su humilde despensa nunca tiene,
ni tanto pan como a su amor conviene,
ni tanto amor como su afán desea.
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